La obsesión de Trump con Groenlandia: cuando las empresas ven el deshielo del Ártico como un negocio
Con la visita de JD Vance a la base militar estadounidense en la isla, Washington revela cómo ve en la tragedia ambiental una oportunidad de expansión y explotación de recursos estratégicos.

Madrid--Actualizado a
El deshielo del Ártico avanza a un ritmo alarmante. Este desastre ambiental tendría graves repercusiones sobre los hábitats marinos, las corrientes oceánicas y la sostenibilidad de los ecosistemas. Mientras la ciencia y el movimiento ecologista pone el grito en el cielo ante la amenaza de colapso, empresas privadas y gobiernos ultraderechistas como el de EEUU ven en la crisis climática una oportunidad de negocio. Así lo refrenda el nuevo paso de la Administración Trump sobre Groenlandia, con la visita de este jueves del vicepresidente, JD Vance, al territorio.
"Groenlandia despierta gran interés porque, con el deshielo, se hace más accesible para la explotación de recursos. Se habla de minerales estratégicos y de posibles yacimientos de hidrocarburos", explica a Público Mar González, coportavoz de Verdes Equo. "El territorio se concibe como un gran filón: quieren cosechar todas las ganancias posibles sin preocuparse por la biodiversidad ni por las repercusiones a largo plazo", añade.
El pasado 7 de enero, antes de tomar posesión de su cargo como presidente, Donald Trump expresó su interés de comprar el territorio de Groenlandia a Dinamarca. La primera ministra, Mette Frederiksen, respondió que "no está en venta" el 15 de enero. Una encuesta realizada por la empresa de investigación Verian determinó ese mismo mes que el 85% de los groenlandeses se oponen a la anexión de EEUU. La población de la isla remarcó su posición soberanista en las elecciones celebradas este mes de marzo: no quieren ser ni daneses ni estadounidenses, con una amplia mayoría de formaciones independentistas.
El sentir de la sociedad groenlandesa juega un papel marginal en la estrategia política de EEUU. Usha Vance, esposa del vicepresidente, tenía previsto asistir a una carrera de trineos en la región ártica. No obstante, la delegación incluía al asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz, y al secretario de Energía, Chris Wright. El número dos de Donald Trump anunció este martes que se sumaría al viaje.
Todo ello ha desatado profundas críticas por parte de Dinamarca y Groenlandia, tras las cuales EEUU ha cambiado el itinerario. Finalmente solo volará JD Vance para visitar la base militar del país en la ciudad de Pituffik. Este giro de los acontecimientos ha sido celebrado por el Ejecutivo danés y el groenlandés –en funciones hasta la formación de nuevo Gobierno–, si bien continúa siendo parte de la política expansionista que el país norteamericano ejerce sobre el territorio ártico.
La doctora en Estudios Internacionales Montserrat Pintado, profesora en la Universidade de Santiago de Compostela (USC), recuerda a este medio que Groenlandia es rica en las llamadas tierras raras, "relevantes para la industria tecnológica y que cada vez son más accesibles por el calentamiento global". Por su parte, el director asociado de Transición Justa y Alianzas Globales de ECODES, Mario Rodríguez, señala que, con el deshielo, "el Ártico se convertirá en una de las zonas más apetecibles".
Rodríguez apunta que EEUU quiere ampliar su frontera con el Ártico para hacer frente a la amplia costa de Rusia, así como por los minerales estratégicos. Además, tanto el de ECODES como Pintado recuerdan que Groenlandia es rica en petróleo. "Bajo el ártico hay un 25% de las reservas mundiales de hidrocarburos", subraya Rodríguez.
Nuevas rutas comerciales
Otro punto clave en los intereses que despierta Groenlandia a la sazón de la crisis climática es que el Ártico se hace cada vez más navegable, indica Pintado. Esto abre la puerta a nuevas rutas, especialmente para China, "que va a acortar mucho tiempo de transporte si aprovecha su asociación estratégica con Rusia", añade la experta.
De acuerdo con Rodríguez, EEUU también tiene puesta la mirada en la posibilidad de nuevas vías marítimas, sobre todo para llegar a Asia. En la actualidad, las únicas rutas disponibles para llegar al extremo oriente requiere pasar por el canal de Panamá o el canal de Suez, indica el de ECODES. En este sentido, Trump también ha mostrado su interés en recuperar el control del canal de Panamá y ha aireado sus anhelos expansionistas al renombrar el golfo de México como "golfo de América".
Mar González critica que los "oligarcas tecnológicos" de la Administración Trump han encontrado en el deshielo del Ártico una oportunidad para "recuperar terreno" al mar. "Asumen que, si se puede atravesar el Polo Norte en lugar de cruzar el Atlántico, las distancias se acortan y los costes comerciales se reducen", expresa.
Un nuevo orden mundial bajo la emergencia climática
La crisis medioambiental no solo conlleva daños profundos sobre el paisaje, el patrimonio o la salud de las personas y el resto de seres vivos, sino que también desata un dominó de intereses diplomáticos que reordenan el eje de coordenadas internacional. Este panorama "puede cambiar el orden mundial", destaca Rodríguez.
González incide en que los grupos de extrema derecha y la esfera trumpista "dicen no creer en la crisis climática, pero en realidad sí que creen en ella y la están considerando una oportunidad". La de Verdes Equo lamenta cómo estos actores consideran que la crisis climática "puede funcionar a su favor si ofrece nuevas rutas comerciales y más tierras aprovechables".
Aunque la compra de Groenlandia o su anexión por la fuerza parecen improbables, Pintado cree factible que la presión que Trump ejerce sobre el territorio "busque justificar una mayor inversión en defensa hacia el Ártico". Todo ello contribuye a reconfigurar un incierto orden mundial en el que la emergencia medioambiental juega un papel clave.
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